Todos sabéis que soy una persona tranquila, pacífica, una balsa de aceite que con calma flota sobre el agua.
Pero tengo mis cojones y como persona comprometida que soy, sólo permito que mi chica (Belén) me los toque.
¿Qué ocurre entonces? ¿Por qué ese enfado Juan?
Una loca se ha tomado la libertad de venir a frotar su áspera lengua al rededor de mis cojones, por debajo del culo, como si de racimos de uvas se tratase.
No me molesta que sueñe/piense/imagine que me masturba con las dos manos mientras lame mi capuyo para verse reflejada en el. Apuesto a que no es la primera ni será la última que lo hace.
Me molesta que venga a mi blog/mi propiedad/mi casa a contar mierda sobre mi o mi gente, y no me molestaría si esa mierda fuese real, me molesta porque esa mierda no se la cree ni su podrida mente enferma.
Entiendo que te de por culo, como hizo tu padre en su día (lo de darte por culo), que alguien ya no quiera estar contigo. Pero amiga, como consejo único y último que te daré en la vida, olvídanos, a mí y a mi novia, a mi novia y a mí.
Si jugamos a ser cabrones, lo siento, yo soy el cabrón más cabrón de todos.
Sin más, me voy al zoo, a ver a los monos, con mi novia, uh uh ah ah






