Blog personal de Juan D. y Belén M.

El Abismo de Juan y Belén

*Él* Capítulo 6

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Llevaba dos noches sin pegar ojo, y si no me hubiese separado de ella, seguiría con ganas y ánimos para mantenerme despierto. Pero me tocó regresar a casa sin su compañía, así que no tardé en cerrar los ojos y no abrirlos hasta pasadas unas horas.
 


En otras circunstancias, una llamada al móvil, hubiese acabado conmigo en una tienda movistar. Pues del enfado habría tirado el móvil lleno de odio. Pero vi su nombre en pantalla, y pese a que la mente me pedía por favor seguir durmiendo, decidí cogerlo y sonar lo más dulce posible.
 


-¿Qué pasa preciosa?- qué fácil es decir esto cuando no tienes que mentir.
-Hola, ¿estabas durmiendo?
-Bueno, ahora ya no.-No supe disimular que estaba molesto.
-He decidido no hacer la representación.-Dijo alegremente.
 


Si mi cerebro hubiese estado despierto del todo, me hubiese interesado por los motivos. En cambio fue el corazón quien respondió rápidamente.
 


-En una hora estoy allí. Saldremos a tomar una copa.
-De acuerdo.-colgó
 


De locos
 


Poco a poco mi cabeza empezó a funcionar de nuevo, la edad hace que le cueste cada vez más. ¿Qué quería para esa noche? Salir, beber, besarnos y mirar las estrellas. Nada nuevo, un plan simplón y repetitivo. Ya había pasado eso la noche anterior.
 


Recordé que Belén había llorado porque añoraba a su padre. Mil cien kilómetros no son nada-pensé-. Busqué un mapa. Salida: Barcelona, Llegada: Sevilla.
 


Antes de barajar si era o no una buena idea, la llamé.
 


-Cambio de planes- dije firmemente
-Tú dirás.
-¿Tienes maleta? Prepárala, nos vamos a Sevilla, esta noche.
 


Ya está. No había forma de volver atrás. Ahora estaba en las manos de Belén decidir si hacer conmigo ese viaje. El viaje implicaba muchas cosas. Ella vería a gran parte de su familia y eso le haría feliz, pero también tenía que ser consciente de que eso acarreaba dormir junto a un desconocido durante varias noches seguidas.
 


Yo estaba encantado con esa consecuencia, en cambio me frenaba el hecho de conocer a su padre. Soy tímido, es algo que poco a poco voy solucionando, pero mientras me fuese posible quería estirar la situación.
 


Aceptó la invitación. Ambos corrimos a hacer las maletas. Mientras preparaba la mía, me venía a la memoria nuestra primera conversación. Yo le propuse viajar a París para conocernos durante el viaje. Me reía mientras doblaba camisetas y calzoncillos, era irónico hacer exactamente la misma distancia pero en opuesta dirección.
 


Escasas horas transformarían el cariño en amor.
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