Os prometí un vídeo para ayer de mis dos compis de piso, pero no ha podido ser. Apenas he pisado el suelo de mi casa en estas semanas. Sólo para dormir, ducharme y poco más. Es cierto que las promesas no valen una mierda... pero de verdad no me ha sido posible en absoluto. Además he tenido viajes como os conté y alguna excursión. Ahora teneis dos opciones, creer que soy un jodido mentiroso, sentiros estafados y no volver a leerme en la vida (cosa que realmente me importa poco) o bien seguir leyendo y os cuento un poco como ha sido mi última excursión.
07:30 Domingo 07 de diciembre del 08. Mis padres, mi hermana, unos amigos de la familia y yo nos preparamos para pasar un día en la nieve. Algo de Snow, trineos, bocatas, bufandas, gorros y demás parafernalia que se suele llevar para una aventura así.
Dos horas y pico de coche, por fin una montaña repleta de pistas; pistas repletas de nieve. Perfecto!... no perfecto no, una caminata... los pies enterrados, húmedos, con todo a rastras. Retomé fuerzas con una cola, fresquita evidentemente.
Mientras me tomaba el refresco me cuestionaba. ¿Por qué cuando vamos a la nieve nos tiramos bolas? Quiero decir, cuando estamos en la playa no lo hacemos, bolas de arena. Mientras me cuestionaba todo eso, preparé una gran bola de nieve y se la tiré a mi hermana. Acerté, claro que con esa nariz que se gasta la niña, no es ningún mérito.
Si, es cierto, ella es más guapa. Podeis ahorraros los comentarios referente a la balanza genética de la guapura entre mi hermana y yo. Sigue sin faltarme compañía femenina en la cama, así que, chúpate esa (comentario para el que se burle de mis pintas de hombre nieve). Tengo unas pocas tomas del día de nieve, que pretendo subir, no os digo cuando porque seguro que acabaría mintiendo, otra vez.
Para finalizar la excursión, nos dimos un paseo por la navideña Andorra. Gasté parte de mi escasa fortuna y pensé, como bien titula el libro que estoy escribiendo, "¿Crisis? y un huevo".













