Hoy me he despertado con un SMS en el móvil. Decía: Guardiola renovarà per un any (Guardiola renovará por un año). Aplaudo a la directiva del F.C.Barcelona por el trabajo diario en este tema. Los aplaudo porque todo culé quiere que Pep siga al frente del equipo.
Guardiola ha conseguido unir a todo Barcelonista, sea independentista o no, sea catalán o no, sea pro-Laporta o pro-Sandro Rosell. Ha conseguido que una eliminación en Copa no sea amarga. Ha conseguido limpiar la mugre del vestuario y quedarse únicamente con gente que tiene ganas de jugar a fútbol en el barça.
El buen fútbol ha sido recompensado con títulos, sí. Pero los culés no queremos a Guardiola por todos los títulos que nos ha dado, lo queremos porque él más que nadie vive los colores, y los barcelonistas damos mucha importancia a que: quien lleve la camiseta, que la sienta.
Yo, que soy el más culé que te puedas echar a la cara, quería agradecer al mister su actitud al frente del equipo y el ilusionarnos, por lo menos, durante un año más.
Por otra parte
También ha pasado un año desde la elección de los estadounidenses por la presidencia de Barak Obama como presidente. Es cierto que es negro, y que por culpa de Will Smith o Denzel Washington creemos que los negros van a arreglar el mundo. Pero en este año Barak Obama sólo ha demostrado ser un humano más, mucho más listo que su predecesor, pero humano al fin y al cabo. Todos pensábamos que con un año de trabajo Obama tendría solucionado los problemas del mundo. Pero un año después, el mundo sigue siendo mundo, con sus guerras y sus crisis económicas. Con sus problemas ecológicos y desastres ambientales.
No vamos a comparar el desastre que hay organizado en el mundo con el desastre que había hace un año y pico en el vestuario azulgrana, pero donde Pep triunfa, Obama ni fu ni fa.
Que este siguiente año, ambos tengan éxito en sus labores.

escrito por JPelirrojo, enero 20, 2010
Cambiar el mundo no sé, pero cuando acabe de presidir los EEUU podría venirse una temporada a presidir España?
escrito por Blog El Altavoz, enero 21, 2010





