Camino cada día hacía mi trabajo con mi iPod black.
Lunes por la mañana, el humor no acompaña. El finde ha dejado resaca y huella en mi mente. Enciendo el ritmo de mi vida con versos que me llenan las heridas que al salir de la cama escuecen mas que al esconderme entre las sabanas. Abro la carpeta de Antonio Orozco mientras bajo las escaleras de mi portal. “Renovatio” el nuevo CD. “Aire en las espaldas” me llama con su canto de
sirena. Y lo escuchó para los que no me vieron aún la lagrima caer. Siento el viento lanzarme contra el camino que me espera. Me he maquillado realmente exagerada. El frio me corta las manos. “No hay mas formas de vivir”. Extraño que una canción pueda llenarte de alegría si al pasar por sus rimas tu ” vuelas muy alto sin miedo” pero pueda ocasionarte perdidas grabes de realidad si de pena vives.
A estas horas de la mañana se ven pocas personas por las calles, entre ellos una anciana sacando a su “amigo del alma” de paseo. Con su piel arrugada y su gesto infranqueable pero bien alumbrado. Se marcan sus expresiones de toda la risa que ha tenido en su vida. Suena “Ya lo sabes”. Pienso en mi de mayor. Todo lo que tengo que pasar. “Como escapar de cada noche en la que tu no estés”. “Que difícil es” tener la confianza para llegar al cambio de mi vida. Sonrió porque sé que un día yo seré esa anciana que pasea.
Llego al trabajo y mientras aún me queda tiempo hago girar la ruleta de mi iPod y suena “Llévatelo”. Mi pelo largo y liso no deja entrever mis cascos. Suenan voces que desconozco. Me miran. Les miro, Ignoro las palabras que me dejan entender y me centro en la poesía de Orozco. “El tiempo ya no entiende de valientes” así que puedo ser cobarde y esconderme tras tirar la piedra. Pienso, luego existo, dicen.
En el descanso voy al parque, huele a hierba recién cortada. Giro la ruleta, me tumbo, esta húmeda, no me importa. Cierro los ojos. Pienso, escucho, siento. Yo aquí no espero a nadie. No paro de preguntármelo todo, y sin razón sales tu. No quiero el perdón, solo quiero tu voz. Y aun así, ¿“Que me queda”?. El sol hace brillar mi piel. Dibujo y te invento.
Sigo escuchando mas canciones mientras voy de camino al trabajo y de camino a casa. Me ducho, lloro. Pienso en ti y te añoro.
Para ser feliz dicen que no hay que olvidar pero que no recordar ciertas cosas va bien. Yo lo recuerdo todo y olvido quien soy yo. Escucho a Orozco que me dice quien soy y que hago aquí esperando a que vengas sin verte.
Así pues, ¿te atreves a encender tu ritmo con Orozco? Puedes perderlo todo o ganar algo que ya tuviste y creíste perdido.

escrito por Juan, febrero 03, 2010







