“No desistíamos al encontrarnos con diferentes adversidades. Saltábamos todos los muros juntos y los abismos que nos podían hacer caer. Cruzábamos los ríos De la mano… “

Sin dormir.
Me sentía muy bien conmigo misma. Había pasado una de las mejores noches de mi vida, pero aun así tenía miedo de no volverle a ver jamás. No podía parar de pensar en él, y aunque eran cerca de las 8 de la mañana no podía dormir aun teniendo mucho sueño.
Me conecte al chat, esperando verle pronto. Sabía que su casa estaba lejos, pero aun así lo esperé despierta. No llevaba ni una hora sin él y en el fondo le echaba de menos.
Cuando se conecto el corazón me dio un vuelco y sé que él se alegro, aunque de nuevo, lo fingió penosamente jeje. Estuvimos hablando un buen rato. Le pregunté por el viaje excusándome del porque de mi espera, y como me daba reparo mentirle le conté que era porque quería esperarle, que me apetecía hablar de nuevo con él. Hasta ya decirnos adiós pero los dos con miedo en los ojos y mirándonos fijamente por si aquello no volvíamos a verlo jamás.
Me costó poco dormir, pero esos segundos antes de cerrar los ojos recordé momentos de la noche y planeaba un nuevo ataque para volverlo a ver.
Al despertar pensé primero en él, incluso antes de levantar la persiana, cosa que hago automáticamente al abrir los ojos. Encendí el ordenador y como me iba bastante mal por aquel entonces, tuve tiempo de hacer mi ritual de las mañanas. Levantarme, ir al baño, abrir persiana, lavarme dientes y manos y volver a meterme en la cama de nuevo acomodada con el PC sobre mis piernas.
Hablé con él. Esta vez poco. Comí y volvimos a retomar nuestra conversación.
Estuvimos casi toda la tarde conectados con la Cam encendida, pero cada uno a su rollo. Pocas veces nos dábamos tema de conversación, pero sé que todo el tiempo nos mirábamos. Yo notaba su mirada sobre mí.
Eran las 9 cuando yo me fui para Teatro, mi rutina de los viernes noche. Allí, mirando todo el rato el móvil, impaciente por volver a saber de él. Y mensaje tras mensaje quedamos.
La verdad es que no sé cómo fue bien bien, creo que esta vez fue él quien dio el paso importante.
Habíamos quedado en que después del cine, al que iba con un amigo, me pasaban a recoger para dar un paseo, pero al final el dejo a su amigo “abandonado” para poder estar conmigo a solas.
- ¡Dios mío, solo me quiere para el sexo!- chille en ese momento.
Me estaba volviendo loca, todas sus palabras las confundía hacia el modo negativo. ¿No podía ser simplemente que solo me quería para él? ¿Que me quería conocer a solas?
Aun temiendo todo lo que temía, quede con él y me recogió a las pocas horas.
Esta vez no fuimos a Barcelona, estuvimos dando vueltas por mi zona. Así que yo me sentía mucho más tranquila y podía estar más atenta a él.
No recuerdo bien bien como fue la noche pero…unas copas de más, a un chiringuito a bailar, que si yo le provoco, que si le bailo, me mira, le sonrió, le miro, me sonríe. Que si bebemos mas, que si me caigo, que si se cae, me rio, se ríe. Que si cogemos el coche, bebemos mas, corremos mas, paseamos, hablamos, reímos, nos miramos y nos besamos.
El primer beso. Sentados en el coche, bajo las estrellas y la luna, rodeados de naturaleza, arboles y animales, el rio sonando cerca de nosotros. Yo no paraba de hablar y de golpe él me beso. Duró poco, pero fue muy intenso, sensual, suave…
… y bueno, aunque parezca mentira no acabo en sexo. Acabe en su cama, si, pero durmiendo escasas 3 horas y luego hablando sin parar, tumbados uno junto al otro, mirando hacia el techo, sin tocarnos.
Recuerdo que cuando llegamos a su casa tenía un poco de miedo por como podía acabar la cosa. Yo no estaba preparada para sexo.
Nunca he sido una chica de citas, ni de sexo rápido, ni nada por el estilo. He sido más bien una recatada en ese tema.
Llego el momento de volver a la realidad y sé que él no quería que me marchara y yo, bueno, tampoco quería, para que engañarnos. Me hubiera quedado junto a él, en esa cama de una habitación desconocida, de una casa desconocida, de un lugar desconocido, para siempre.
Pero me tuve que ir. Me llevo a casa y una vez allí lo estuve reteniendo con millones de cosas, no podía permitirme perderlo ahora. Que si mira mi casa, que si mira esta foto, que si mira mi piscina, que si esto… pero se marcho. Al final se marcho, y no pude evitar sentirme triste, con miedo.
Durante toda la tarde no pare de pensar en él. Y él en mi supongo, o eso quería creer.





