Me encendí un cigarrilo a pesar de llevar varios meses sin probar su intenso sabor a nicotina. Ni tan solo los besos de Javier consiguieron calmar mi mono. Me alejé de la multitud, saqué un cigarrilo del bolso, lo encendí y me lo fumé. No pensé en nada. Ni siquiera noté el garraspeo del principio en mi garganta. Me sentía como en mi primer cigarrillo. Con miedo, por quién me pudiera descubrir. Con ilsuión por creerme mayor. Y con ansiedad.
La ansiedad no era nada nuevo en mi. Llevaba quizá ya mas de unas semanas largas y duras con bastantes ataques. Con pequeños desmayos y pesadillas por las noches. Nada importante pero no insignificante. Vivir con miedo, y vivir para contarlo. No es mas. Y pensamientos relevantes a una vida que está por llegar.
Y seguía sintiéndome sola. A mi pequeño hueco para fumar se añadió algún que otro desconocido creyéndose que había iniciado el espacio para fumadores. Como ahora no nos dejan estar en ningún sitio, supongo que todos los que aún fumamos, como estamos mal vistos, nos acoplamos en multitud. Pero yo buscaba soledad, y pasar desapercibida. No quería que nadie me viera con ese cigarrillo en mis dedos blancos, sin rastro de nicotina.
A pesar de saber que Javier me esperaba en la cama, para cuando yo llegará después de este congreso de mierda. No pude evitar fijarme en algún que otro invitado mas. Todos bien arreglados, con sus corbatas bien puestas y sus trajes negros. Pensé el porque nunca Javier se había vestido así. Era realmente sexy.
Mi cigarrillo estaba totalmente consumido pero seguía en mis dedos. Apenas le había dado un par de caladas.
- Hola Blanca- Me dicen por la espalda. Es Pablo, un chico de mi empresa. 32 años aproximadamente, soltero, alto, sexy, rubio, con unos ojos clarísimos, ...
- Hola Pablo, ¿que tal?
- No quiero hablar contigo, quiero besarte. Quiero hacerte suspirar y gritar de placer al roce con mi piel. Quiero hacerte el amor como nunca te lo han hecho....
Me humedecí un poco aunque mi cara demostraba mas un gran miedo y asombró hacia esas palabras.
- Pablo, tu y yo nunca haremos el amor. Quiero a Javier y el amor solo lo hago con él. Tu y yo podemos pasar el rato follando.
Me lo follé lo mas salvajemente que jamás lo había hecho con Javier. Me corrí con mas intensidad que nunca lo había hecho con Javier. Le arañe con tal brutalidad...le mordí. Le marqué. Le hice chupetones.
- Blanca, te has pasado, mi mujer me pillará. - me dijo con miedo y rabia en los ojos.
- Pues dile que has estado follando conmigo.
- Blanca estás loca, ¿No tienes miedo a que Javier se entere?
-Él ya lo sabe- le contesté- Sólo que nunca se acordará, no mientras ea Javier.
Pablo quedó con una cara muy rara, se marchó sin siquiera darme un beso de despedida. Le odié por eso unos instantes.
Cuando llegué a casa, Javier ya estaba en la cama. Dormía. Fui a darme una ducha y en el espejo encontré una nota de él que decía:
- Querida Blanca, lo sé todo. Llevo meses medicandome sin tu saberlo. Mi trastorno de bipolaridad se esfumó hace semanas. Sé lo que has estado haciendo. Follando conmigo haciendo ver que soy otro. No te odio por ello. Ayer dices que follamos. Yo llevo haciéndolo contigo desde que te conocí. En la mesa del comedor tienes 200 euros. Gracias por lo de ayer. Conmigo nunca te lo habías tragado. ¿Mañana mas?






