Marcos lleva horas durmiendo en la cama como un bebé. Yo no puedo dormir. Miro la televisión, no me importa. Me pinto las uñas de color rojo pasión. No estoy dispuesta a irme a la cama aún.
Él lleva cerca de 3 horas durmiendo. Empiezo a sentirme sola.
Mientras miro la televisión meto una mano dentro de mi pijama. No llevo bragas. Hace poco he salido de la ducha y aún tengo el pelo mojado. Me toco mi vagina. Está toda depilada y es suave al tacto. Con el dedo meñique me rozo lentamente el clítoris.
Quisiera ir a buscar mi vibrador, pero no quiero que se entere, se enfadaría.
Me sigo tocando pero sin darle importancia, sólo por notarlo suave.
Enciendo el ordenador y miro algunas páginas por encima.
He dejado de tocarme.
Cambio de canal. Busco algo un poco más guarro, pero nada. Han cambiado las películas porno por los juegos de “llama y gana”.
Me centro en mi cuerpo y me noto algo inquieta. Siento una palpitación por abajo.
Estoy cachonda. Me toco y estoy húmeda.
Resbala.
Me enciendo un cigarrillo mientras con la otra mano juego con mi clítoris una vez más. Está vez le pongo más emoción al asunto.
¿Se enfadará Marcos si le despierto con una mamadita?
Me apetece tenerla en la boca, sentir como endurece. Notar cómo va lubricando y como él gime. Tocarle los huevos y lamerlos con fuerza.
Quiero y no puedo.
Hoy me ha dicho que no quiere que le despierte. Pero, ¿rechazaría acaso esto?
No me importa. Estoy caliente.
Dejo de imaginarme encima de él mientras me toco y camino hasta la habitación.
Alguna baldosa del suelo cruje, me frena.
Espero unos segundos vuelve a avanzar.
Esta boca arriba, tapado hasta el cuello. Bajo lentamente la sábana de su cuerpo.
Es verano, duerme desnudo.
Me acerco lentamente a él y lamo, lamo sin parar mientras con una mano acarició sus huevos.
Estoy muy excitada.
Se despierta, me mira, y me agarra fuerte de la cabeza moviéndomela él. Gime. Me mueve con fuerza. Cada vez más rápido, más fuerte, más adentro.
Se corre.
Me lo trago.
Duerme. Vuelvo al sofá, he podido coger mi vibrador sin que se dé cuenta, ahora yo me toco y gimo también.
escrito por J0se, enero 13, 2010





