Blog personal de Juan D. y Belén M.

El Abismo de Juan y Belén

Amor en palabras.

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Por hoy. Por el día que ya pronto llegará a su fin. Por el día que me dedicó una sonrisa en forma de sol y yo le puse nubes alrededor.

Leo. Leo cuando no quiero pensar. Y leo amor.

Federico Moccia. Mi escritor. El que habla del amor desde su parte bonita, hacia la fea. El que creyó en una historia y nos la mostró. Sus libros, del primero al último, de misma expresión, pero distintos entre ellos, primeras partes y segundas que fueron buenas.

Conquistó nuestros corazones con “Perdona si te llamo amor”, en este caso el mío, y me llevó a soñar en un amor que parecía imposible. Pero que me sucedió, sin accidente. Entre sus líneas un manual de amor, con verdaderas expresiones de sinceridad e interrogaciones que me hacen plantearme ciertas perspectivas de mi amor-vida.

“Un casado podría ser el ideal. No te toca los cojones, no te pregunta con quien sales, ni con quien hablabas por teléfono, donde vas, que haces, todo eso… Hace lo que tiene que hacer, y por lo que parece, él también lo hace bien… I sobre todo ¡no se quiere casar contigo! Es el ideal…”

“Y querría una magia que se enciende por la mañana y que no se apaga de noche”

Y cuando creía que el amor ya no tenía mas fronteras que las que Niki y Alessandro consiguieron pasar, Moccia nos sorprende con “A tres metros sobre el cielo”. Vuelvo a sentir el amor mas cerca que nunca, y con ganas de empezar a querer al mundo. Y nos enseña a mirar dentro de las personas. Que el amor puede hacernos cambiar, aún siendo siempre los mismos. El amor des de la parte mas baja de la sociedad llegando hasta lo más alto. Ella Babi, él Step, y una ducha para unirlos.

“Step le besa el pecho. Está seguro. Madda es la mujer adecuada para él. De golpe, recuerda cuál es aquel extraño perfume que ha notado en la cazadora. Es Caronne. Recuerda también a quien pertenece i, por un instante, en la oscuridad de esa habitación, deja de estar tan seguro”

Segundas partes dicen que no son buenas y aunque “Tengo ganas de ti” cómo continuación de “A tres metros sobre el cielo” me encantó, me hizo darme cuenta de las vueltas que da al vida. De lo que podemos llegar a llorar por un amor perdido y lo pronto que se recupera. Porque un clavo saca a otro clavo. Y la verdad no llega desde el cielo, o mejor dicho, des del puente de Roma. Porque el tiempo y el viento acaban colocando todo, al final, en su sitio.

“Apoyo la espalda en el muro. Miro las nubes que pasan por allí arriba, por el cielo oscuro. Ahora se confunden con el humo que saco por la boca. Nítidos, transparentes, bañados de una luz escondida, de una luz mas alta, que no se ve pero esta allí, mas arriba, sin tejanos. Respiro hondo. Sonrío y me tumbo para mirarla.”

Me sentía tan perdida en mi parecer. No creía, al acabármelo de leer, que pudiera ir algo tan mal por una parte, pero por otra ir tan bien. Querer sonreírle a la vida, no poder, y a los minutos reírse a carcajada. Y la segunda parte del primero de todos. El que me ayudó a entender el amor sin amargura ni penas. “Perdona pero quiero casarme contigo”. Hablamos de boda, pensé. Niki y Alessandro llegan al final. Me plantee si mi amor era igual de bonito. Llevo  85 páginas, tan solo, leídas. Y ya quiero volver atrás. Se que el amor lo pone todo en su sitio, y que si debe ser así, todo será infinito. Pero empieza mal. Hablan de cuernos y celos. Quiero creer en el amor, pero de momento no puedo. Y así, con Moccia, aprendemos a ser pacientes. No se cómo acabará. Pero sea como sea, será un final feliz.

“Sin comparar no se puede querer de manera absoluta”

Y así me pierdo en la lucha entre el miedo y la esperanza, siguiendo línea a línea una vida que creí mía en alguna letra de la palabra AMOR.

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