Blog personal de Juan D. y Belén M.

El Abismo de Juan y Belén

Invasión alienigena

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El miedo se ríe de mi. También sus amigos, pesadilla, sufrimiento y muerte. Y se han tomado muy enserio esto de hacérmelo pasar mal. No sólo se centraban en mi, también en la gente que quiero y así hacían que el sufrimiento fuese mas fuerte. 

Hoy he tenido una pesadilla de las que te hacen pasar un miedo realmente duro. Y no entiendo el porque de esta. Cené suave y sano, esperé ha hacer la digestión y no vi ninguna película de miedo antes de irme a acostar. Entonces no se que pasó.

Mi pesadilla era surrealista y cruel. Y me desperté y aún sabiendo que había sido un sueño el miedo me caló los huesos. Ahora combinamos miedo, mucho miedo con ganas de ir al baño y se hace fatal. Total, que a las 6 de la mañana Juan ha tenido que acompañarme al baño, y yo siempre detrás de él.

¿Porque vuelven las pesadillas?

¿Qué haríais en una invasión alienigena?  Yo, normalmente en mis sueños soy una especie de héroe. En ellos me atrevo ha hacer cosas que jamás aquí haría, incluso vuelo. Pero nunca me había pasado esto de ser igual de vulnerable que en la vida real. No es la primera vez que sueño con una invasión de aliens, pero no era tan cruel, tan real, tan espantosa.

Me ha invadido tanto la sensación de miedo, con su dolor en el pecho, sus nervios en el estomago, las lágrimas de acompañante, el ataque de histeria que ahora tengo el "post" de esa sensación, como si hubiera sido real. Y igual que pasaría aquí, ha pasado en el sueño, que nadie me creía.

Estaba en algún tipo de hotel, motel, albergue...o algo por el estilo. Pero no era un sitio desconocido, era mi casa (la de mis padres). Estaba sentada en el comedor, en el sofa con mi madre y el Josep (mi padrastro) y mucha gente mas. Era como si esperásemos que el Motel, hotel o albergue se moviera rollo tren. Ya sabéis que en los sueños todo es posible, y mi hotel, motel albergue también era un tren. Y mientras esperábamos yo bajaba al sótano para ir a buscar a un pastor alemán llamada Tuca que se suponía que era nuestra perra. Y allí estaba Juan, jugando con ella. Juan no era mi pareja en el sueño, pero al verlo sentí lo mismo que cuando lo vi en la vida real. Él creo que también porque me miró fijamente sonriendo. Me despiste de los ojos de Juan al ver en el cielo una especie de luces en forma de "navajas mariposas" moviéndose como si se cerraran y abriesen continuamente. Se disimulaban muy bien con el día gris todo nubloso que había, por eso la gente no se percataba del asunto.  Subí corriendo con la perra agarrada en busca de mi madre. Se lo conté, no me creyó. El miedo ya estaba en mi cuerpo. Bajamos las dos al sótano. Digo sótano, pero en realidad es un sótano que una vez estoy abajo se convierte en porcho, que da al jardín a través de una cristalera. Y allí en el jardín estábamos mi madre y yo mirando al cielo. No lo vio. Yo si. Y cuando nos ibámos uno aterrizo. -Mama corre- le grité. Subí con mi madre a unos pasos mas atrás. Corrí en busca de esos ojos, los de Juan. No los encontré. Volví a mis padres, llorando. -Mama he oído que quieren meterse en nuestro cuerpo hasta que moramos, porque nuestro cuerpo no lo aguanta- Y mi madre ya no era mi madre, era uno de ellos. Pero nadie se daba cuenta. 

Me he despertado con un miedo y una tristeza insuperable.

No me gusta soñar, ni bueno ni malo. Quiero ceñirme a mi vida, sin funciones.  

 

 

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