Imaginaros poder vivir en piel una de las aventuras mas fantásticas, siendo protagonistas y supervivientes de ella.
Os cuento.
Mientras Juan seguía con su rutina de trabajo, aburrida ya por estar en casa viendo la televisión, me he vestido, he cogido al perro y me he ido de compras. En concreto he ido a un supermercado muy grande que está en un polígono. Es un centro comercial que no dispone de paredes, el cual está todo hecho de cristal excepto el techo y la zona del almacén. Como solo quería hacer una compra rápida, unos donuts de chocolate para mi y unas panteras rosas para él he entrado sin siquiera aparcar bien. He cogido a mi Wilfrido y he entrado.
Al entrar, el segurata que se supone que vigila si alguien roba, me ha amonestado por llevar al perro.
- Perdona, con el perro no puedes entrar- Me dice.
- Sí si- Y he entrado haciendo caso sumiso a sus advertencias.
Ni loca dejo mi perro solito en el coche. Me lo robarían, estoy segura.
Mientras buscaba en las infinitas secciones los donuts y las panteras, Will, en uno de sus arrebatos se me ha soltado de mis brazos y se ha escapado.
- Will, wiiiilll, wwiiiiiilllll- He chillado, pero Will no ha aparecido.
Por los altavoces del super, la música ha cesado y ahora suena una voz repelente diciendo que pronto cerraran sus puertas.
He corrido mas que nunca en busca de mi perro. Oigo como dicen que ya cierran. Yo cada vez mas nerviosa por mi perro. Sigo buscando, cuando el segurata viene y me dice que tengo que salir.
- No- Le respondo- No sin mi perro.
- Tranquila, cómo tengo que cerrar yo, te dejo que lo busques y luego te abro para que salgas.
Sí, se que suena muy sospechoso, pero en ese momento me ha dado igual. Yo quería a mi perro y punto.
A medida que los segundos iban pasando me daba cuenta de que nada bueno pasaba allí.
Giro la sección de bebes y allí está mi Wilfrido. Lo cojo y salgo por patas. A lo que veo un montón de gente corriendo por el centro comercial. Me ven y gritan.
- Aquí hay una...
Me asusto y corro, y veo mas chicas como yo correr.
¿Que coño pasa? me pregunto.
Me siguen, y yo sigo corriendo aferrando a will en mi pecho. Veo una puerta de emergencia, corro hacia ella y salgo sin pensármelo. Justo al salir, will salta de mis brazos y se cuela dentro del centro comercial. No hay vuelta atrás. Yo estoy fuera y will dentro. Y la puerta cerrada.
Me vuelvo al coche y pienso.
Se lo que está pasando. El segurata abre el supermercado por las noches, para que sus amigos los caníbales se coman a jovencitas que el segurata habrá engañado a saber como.
Enciendo el coche y me voy a casa de una chica.
- Marta, ¿todavía quieres ser como era yo en el cole? ¿La chica dura, a la que nadie le decía nada? ¿A los que todos temían? - Como veo que asiente la cabeza continuo. - Bien, pues mañana a las once te recojo, trae un peluche de un perro contigo.
Sabía de sobras que el segurata a mi no me dejaría volver a entrar, pero a ella si.
Al día siguiente a las once, Marta ya estaba preparada en la puerta de su casa. Sube al coche.
- No digas nada, solo escucha. Quiero que entres al centro comercial, busques a mi perro Wilfrido, lo cojas y lo saques fuera. No preguntes, solo corre, no mires a nadie, solo corre. Busca a mi perro y tráelo. Te prometo que entonces tú serás la nueva Belén en el colegio.
Así es, consigue entrar en el centro comercial. Desde fuera yo solo la veo a momentos. La veo correr con el peluche en la mano. No lleva mi perro.
Yo sigo fuera, con el coche parada, escondida.
Al fin sale, con mi perro, el peluche no está. Abro la ventanilla del coche. Me tira al perro justo a tiempo. Uno de esos caníbales la ha cogido.
El segurata está mirándome. Le miro. Me beso los dedos y le lanzo el beso. Enciendo el coche y derrapando me voy.
Cuando he despertado, he cogido a Will corriendo.
"Aveces es difícil distinguir un sueño de la realidad, pero esta vez ha sido fácil"

escrito por Natalia, agosto 28, 2010
escrito por BiancaGarrett, julio 12, 2011





