Como soy una chica lista y no quiero quedar mal cuando de argumentos dispongo. Hoy, me atrevo a deciros a todos el porqué de alguna de las cosas que me han preguntado a lo largo de mi escasa vida o que me he llegado a preguntar yo a lo largo de esta última semana.
Como vivo en un pueblecito rodeado de campo, suelo salir a pasear a menudo. Cerca de mi casa está el llamado “lago de los patos” rodeado de huertos y grandes praderas donde los animales campan a sus anchas. Puedo parecerte la Heidi del siglo equis equis palo, pero no, porque soy más lista y a mi ese corte de pelo no me sentaría bien.
En uno de mis largos paseos, una mañana cualquiera, me encontré un campesino que sacaba de paseo a sus dulces vaquitas y sus sucias ovejitas. Olía realmente mal, así que intenté apresurar el paso. Subí el volumen de mi iPod esperando que no me dejara oler tanto, ingenuidad la mía.
Me centré en otra zona del paisaje para calmar mi suplicio.
Me fijé en que está destrozado gran parte de mi paisaje por la llegada del ave. Maldita sea ese transporte público.
Y pensé en algo que no hacía mucho había oído decir.
“Algunos se quedan como vacas mirando pasar el tren”. Y entonces la vi. Una vaca, mirando cómo pasa el tren. Me asombré, pues ninguna más lo hacía. Me pregunté varias veces el porqué.
El olor había cesado o mi nariz se había acostumbrado. Me quede parada, delante de aquella vaca, mirándola.
Las demás comían y cagaban. Esta miraba pasar el tren. Y entonces lo entendí…
Entendí que está se preguntaba el porqué de las cosas mientras las demás seguían comiendo todas iguales como originalitas que son todas ellas. En cambio la otra se quiso enterar de lo que ocurría a su alrededor.
Me di media vuelta. Cambié la canción de mi iPod. Paso un camión por la carretera. Lo miré. Me pregunté el porqué van tapados con lonas y me sentí con personalidad.
Saber más que otros no te hace más listo. Te hace más listo preguntarte el porqué de las cosas, busques respuestas o no.
Querer impresionar a alguien con tus buenas formas solo te servirá para que algún día esa persona se sienta engañada por ti.
Llegué a casa y me bebí un poco de leche de vaca.





